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martes, 19 de febrero de 2013

La importancia de reciclar los toner


Reciclaje, una palabra que se escucha a diario y que poco a poco ha calado en la sociedad haciéndonos responsables de que los cambios que se han producido en las últimas décadas en el medio ambiente son única y exclusivamente nuestros.
La importancia de reciclar los toner
La importancia de reciclar los toner
Una de las labores más importantes a llevar a cabo en lo que a reciclaje se refiere, es sin duda la de reciclar los toner de las impresiones que a diario realizamos en casa o en la oficina. Tener conciencia ecológica en el puesto de trabajo resulta de enorme importancia, debido a la cantidad de material para desecho que sale de las oficinas y del terrible daño que éste puede hacerle al ya maltrecho de por sí medio ambiente.

Reciclaje de los toners y cartuchos

Las empresas, gastan decenas de toner al cabo del año, una cifra importante, que supone miles de euros de gasto, prácticamente proporcionales al daño que pueden hacer si no se desechan de la forma adecuada. Las empresas que ponen a la venta las impresoras, sacan sus mayores beneficios con los consumibles. ¿Qué podemos hacer? Muy sencillo, no sólo podemos rebajar los costes en este tipo de materiales de oficina, sino que podemos cuidar de forma importante la salud del planeta. La mejor alternativa es la del reciclado de cartuchos, no importa si son de toner o de tinta.Esto ofrece dos beneficios muy claros:
- El principal, y del que la empresa sacará el mayor beneficio, es el económico. Se puede llegar a ahorrar entre un 30 y un 60% adquiriendo cartuchos reciclados o compatibles, e incluso hasta un 90% con kits de recarga. En un futuro es probable incluso que se lleven a cabo proyectos de ley en los que se consienta la desgravación a las empresas que usen materiales reciclados.
- El segundo, pero no por ello menos importante es, por supuesto, el beneficio ecológico.

Máximos beneficios para todos

Reciclar toners hace que más de 38.000 toneladas de plástico no acaben acumulándose sobre la superficie de la Tierra y evita también que se depositen más de 75.000 toneladas de basura sólida. Una cifra que crece pese a lo que nos gustaría. Es algo que se puede cambiar, porque está en nuestras manos.En la última década, el cálculo aproximado es el de 240 millones de cartuchos de impresora que han acabado quemados o esparcidos en los centros de recogida de residuos.No dejes que esto suceda y ten conciencia ecológica, el beneficio, también es para ti.

viernes, 15 de febrero de 2013

3DPrintMe, diseña y crea tus ideas


La arquitecta Silvia Paredes, el ingeniero especialista en materiales Alberto Salviejo y el contable Nuno Torcato se han unido para crear 3DPrintMe, un novedoso proyecto que pretende que la gente pueda diseñar.
Silvia Paredes y Alberto Salviejo. (Luis Sevillano)
El proyecto consiste en dar acceso a cualquier persona a participar en el proceso creador de los diseñadores. El consumidor puede elegir el producto de acuerdo a sus necesidades y gustos, creándose tal y como el solicita.
La creatividad no tiene límites y la imaginación tampoco, aunque en la impresión en 3D si existe uno, el tamaño de aquello que se va a imprimir. La impresora tiene que ser tan grande como el objeto a imprimir.
La impresora 3D funciona capa a capa, depositando el material en una bandeja que va adquiriendo la forma que tiene el objeto. Es muy útil para emplearla en la creación de maquetas de puentes, edificios, etc.
A principios de marzo, 3DPrintMe buscará inversores que crean en el proyecto, para así poder reunir los 250.000 euros que necesitan para lanzarlo.

lunes, 11 de febrero de 2013

IMPRESORA DE IMPRESORAS


Las impresoras 3D particulares existen desde hace tiempo y España es el país europeo con más propietarios de este peculiar objeto. Es más, Zaragoza es una de las ciudades, junto a Madrid, en las que existe un mayor movimiento por potenciar las impresoras 3D de fabricación propia. Y mejor aún: existe una comunidad muy potente de usuarios que se prestan ayuda para imprimirse sus propias impresoras 3D.


La idea sorprende pero no tanto si se tiene en cuenta que las impresoras 3D surgieron a raíz de una tesis doctoral de un alumno que pretendía crear una máquina autorreplicable. No resultó del todo verdad porque los motores, la placa y algunas piezas más hay que comprarlas ya fabricadas, pero el invento resultante emociona a frikis de todo el mundo y suena increíble para el resto de los mortales.

'Padre'
La primera llegó a España hará año y medio y fue adquirida por la Universidad Carlos III de Madrid. El profesor Juan González-Gómez(Obijuan en sus videotutoriales) pidió una subvención y en marzo de 2011 compró una cara impresora americana ya fabricada. Rápidamente pasó a llamarse Padre. 


Madre llegó poco después y, como Eva, sus costillas salieron de las entrañas de Padre, que las imprimió. 



Después, y gracias a los tutoriales de Obijuan en internet, comenzaron a imprimirse más hijos y el número de particulares con impresoras propias en España se multiplicó. Y es que el coste de crearse una de estas máquinas uno mismo ronda los 500 euros(por el motor, la placa...) y resulta mucho más económico que comprarse una.



En Zaragoza tenemos, por ejemplo, a Gandalf, hijo directo de los Adán y Eva de las impresoras españolas. Una impresora 3D que imprime objetos de hasta 20x20x20 cm y que resulta "bastante promiscua" según bromea su creador, Alberto Valero Gómez, antiguo compañero del profesor de la Carlos III y que hoy en día trabaja para la spin-off de la Universidad de Zaragoza BitBrain Technologies.



"Tiene ya unos 20 hijos", cuenta este ingeniero que, durante su época como profesor universitario ayudó a sus alumnos a imprimirse las piezas y fabricarse sus propias impresoras de objetos. Su último descendiente se llama BBBOT y, todavía en fase de últimos retoques, es la nueva adquisición de BitBrain.


Máquinas de prototipado rápido
Estas máquinas no solo sirven para jugar e imprimir curiosos juguetes, sino que gracias a su gran precisión (punta de 35 o 25 mm) resultan de gran utilidad como máquinas de prototipado rápido. Ingenieros, diseñadores y arquitectos pueden utilizarlas para imprimir sus propias piezas.


"Esta pieza por ejemplo, si la mando fabricar me tarda dos semanas y me cuesta unos 50 euros dependiendo del material, si la imprimo yo tardo una hora y me gasto 50 céntimos", explica Valero mientras sostiene uno de los engranajes de la impresora. 



El material: unos económicos hilos de plástico que pasan por unaespecie de manga pastelera a 200 grados centígrados. La solidificación es casi inmediata y la consistencia final bastante impresionante, aunque depende de si el objeto es hueco o compacto: "Yo no fabricaría un coche con este material pero si consigues romperla te regalo la impresora" dice el ingeniero ofreciendo la rueda. 



Comunidad de 'clones'

El proyecto Clone Wars, iniciado por el propietario de Padre, es un grupo dentro de la comunidad mundial de impresoras 3D (RepRap) que cuenta ya con 580 miembros y que trata de documentar en español todo lo necesario para que cualquiera pueda construirse la suya propia. Además, ofrece información sobre los miembros del grupo que tienen una para que los 'clones' se ayuden unos a otros a imprimir las piezas necesarias para fabricar nuevas impresoras.


De las 119 impresoras registradas en el árbol genealógico de Clone Wars, 19 son de adquisición directa a alguna empresa de Estados Unidos (como Padre) y las otras 100 (entre las que se encuentran Gandalf, Marvin, Matrix o La Cosa) son de fabricación e impresión propia.


Congreso en Zaragoza
Pablo Murillo es el responsable de Clone Wars en Zaragoza y además fundador de Arduteca, un foro de desarrolladores de electrónica de origen aragonés y el más importante a nivel nacional, según asegura Alberto Valero, el creador de Gandalf. Sus participantes se reúnen cada fin de semana para intercambiar conocimientos en el ámbito de las impresoras 3D y presentar sus nuevos diseños. 

miércoles, 6 de febrero de 2013

UNA IMPRESORA PARA COCINAR


Paco Morales ha cimentado fama de cocinero naturalista. Alumno de Adrià y Aduriz y ganador en 2011 del Campeonato de España de Jóvenes Cocineros, este cordobés treintañero que oficia en el hotel Ferrero de Bocairent y asesora la gastronomía del Palacete de la Seda en Murcia, crea platos de apoteosis vegetal y concentra un minimalismo sabroso en pescados y carnes.
Pero este chef esconde —o más bien exhibe— un lado techie que le ayuda a incentivar sus ideas de platos. Como otros chefs de la generación vanguardista española, casa sin ningún prejuicio cocina y ciencia. Y no solo inventa platos, cocina proyectos con la complicidad de profesionales de otros campos como el diseño, la arquitectura o la informática. Desde la sociedad Gastronomía y Arquitectura, con el estudio Green Geometry Lab (GGLab) —de mano del arquitecto José Ramón Tramoyeres—, ha surgido un proyecto de restaurante móvil multiusos y han parido otro invento, la impresora 3D de comida, junto con el Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña (IAaC), a través de Luis Fraguada. “Trabajamos en dos líneas, impresión de vajillas e impresión de comida”, explica Tramoyeres. En ambos casos, cocinero y técnicos trabajan sin moldes, el propio aparato diseña en el momento lo que quieren. En la programación van los datos de formas espontáneas o también siluetas o imágenes escaneadas: a Paco Morales le gustaría “radiografiar” el entorno mediterráneo y trasladarlo a un plato tridimensional.
Figuras de chocolate, queso, mantequilla, mermelada... salen de la máquina no solo a la cocina, también a la mesa, a la vista de los comensales. Y estos pueden estar en el restaurante o en la calle. En la pasada Bienal de Estambul fue premiada su propuesta de un carrito de impresión de comida.Esta gastroimpresora es la adaptación de una máquina estadounidense de diseño abierto (Maker Bot), cuyos componentes (a un precio de 1.500 a 2.000 euros) había que montar y se podían modificar. “Ahora ya no es una marca open”, explica el arquitecto, quien indica que ya hay en España otra máquina de diseño abierto, Ultimaker. Para conseguir su objetivo culinario, el prototipo de impresora 3D de Morales, Tramoyeres y Fraguada lleva una jeringuilla por donde sale el material alimentario (productos grasos y viscosos) en vez de un estrusor (lo que funde el plástico); también se le añadió un nuevo cabezal y un compresor de aire.
En otras citas de diseño aplicado a la vida cotidiana (Milán, Ámsterdam), la gastroimpresora ha tenido impacto, como demuestran en un blog de curiosidades tecnológicas vinculadas a la cocina:http://robotsingastronomy.com/. “La tecnología permite a un coste accesible un plato específico para cada creación”, explica Tramoyeres, y es precisamente una experiencia única de cada plato lo que persigue Morales. Tanto con la impresora de comida 3D como con la tepanyaki inversa o plancha de hielo, el cocinero quiere dar “una visión nueva del recipiente y del alimento”.