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martes, 12 de febrero de 2013

IMPRESORA 3D PARA LA PROTESIS DE LA MANO DE UN NIÑO


Liam, es un niño de 5 años que nació con un síndrome congénito, lo que provoco la amputación de sus dedos antes de su nacimiento.

Ivan Owen y Richard Van As lograron darle una prótesis funcional para su mano, creada a través de internet e impresa con una impresora en 3D, publicaron los diseños de forma que cualquiera que posea una impresora de este tipo puede imprimir las piezas necesarias para la mano.
Esta historia comenzó cuando Ivan Owen creó una mano mecánica para llevar a una convención de ciencia ficción y publico un video en internet, una de las personas que vio el video fue Richard Van As el cual había perdido 4 dedos en un accidente, se pusieron en contacto y comenzaron a colaborar para crear una prótesis.
Richard recibió un correo de la madre de Liam que había visto el proyecto en un blog que ambos habían creado para documentar el proyecto. Aceptaron la petición de la madre y comenzaron la creación de una prótesis para el pequeño de 5 años.
Debido a que Van vive en Sudáfrica y Owen en EE.UU la creación de la prótesis era tardía porque se tenían que enviar los prototipos el uno al otro, así fue como en enero MakerBot conoció la historia y dono dos de sus impresoras en 3D de esta forma la creación de la prótesis se agilizo mucho.
Liam recibió esta semana la versión final de su prótesis impresa en 3D, los creadores afirman que el material usado por la impresora es lo suficientemente duro y que a medida que el pequeño crezca se puede ir ajustando la prótesis.

miércoles, 6 de febrero de 2013

UNA IMPRESORA PARA COCINAR


Paco Morales ha cimentado fama de cocinero naturalista. Alumno de Adrià y Aduriz y ganador en 2011 del Campeonato de España de Jóvenes Cocineros, este cordobés treintañero que oficia en el hotel Ferrero de Bocairent y asesora la gastronomía del Palacete de la Seda en Murcia, crea platos de apoteosis vegetal y concentra un minimalismo sabroso en pescados y carnes.
Pero este chef esconde —o más bien exhibe— un lado techie que le ayuda a incentivar sus ideas de platos. Como otros chefs de la generación vanguardista española, casa sin ningún prejuicio cocina y ciencia. Y no solo inventa platos, cocina proyectos con la complicidad de profesionales de otros campos como el diseño, la arquitectura o la informática. Desde la sociedad Gastronomía y Arquitectura, con el estudio Green Geometry Lab (GGLab) —de mano del arquitecto José Ramón Tramoyeres—, ha surgido un proyecto de restaurante móvil multiusos y han parido otro invento, la impresora 3D de comida, junto con el Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña (IAaC), a través de Luis Fraguada. “Trabajamos en dos líneas, impresión de vajillas e impresión de comida”, explica Tramoyeres. En ambos casos, cocinero y técnicos trabajan sin moldes, el propio aparato diseña en el momento lo que quieren. En la programación van los datos de formas espontáneas o también siluetas o imágenes escaneadas: a Paco Morales le gustaría “radiografiar” el entorno mediterráneo y trasladarlo a un plato tridimensional.
Figuras de chocolate, queso, mantequilla, mermelada... salen de la máquina no solo a la cocina, también a la mesa, a la vista de los comensales. Y estos pueden estar en el restaurante o en la calle. En la pasada Bienal de Estambul fue premiada su propuesta de un carrito de impresión de comida.Esta gastroimpresora es la adaptación de una máquina estadounidense de diseño abierto (Maker Bot), cuyos componentes (a un precio de 1.500 a 2.000 euros) había que montar y se podían modificar. “Ahora ya no es una marca open”, explica el arquitecto, quien indica que ya hay en España otra máquina de diseño abierto, Ultimaker. Para conseguir su objetivo culinario, el prototipo de impresora 3D de Morales, Tramoyeres y Fraguada lleva una jeringuilla por donde sale el material alimentario (productos grasos y viscosos) en vez de un estrusor (lo que funde el plástico); también se le añadió un nuevo cabezal y un compresor de aire.
En otras citas de diseño aplicado a la vida cotidiana (Milán, Ámsterdam), la gastroimpresora ha tenido impacto, como demuestran en un blog de curiosidades tecnológicas vinculadas a la cocina:http://robotsingastronomy.com/. “La tecnología permite a un coste accesible un plato específico para cada creación”, explica Tramoyeres, y es precisamente una experiencia única de cada plato lo que persigue Morales. Tanto con la impresora de comida 3D como con la tepanyaki inversa o plancha de hielo, el cocinero quiere dar “una visión nueva del recipiente y del alimento”.